En uno de los barrios privados más exclusivos del gran Buenos Aires, esta casa de estilo francés resguarda interiores a tono con estos tiempos. Y confirma que lo bello nunca pasa de moda.
El Club de Campo Abril fue el lugar elegido, y quizás el más indicado, para construir una vivienda señorial. Lagos artificiales, jardines franceses, caballerizas y una frondosa arboleda –con ejemplares traídos especialmente de Europa por el matrimonio Pereyra Iraola en la década de 1930 para forestar la “pequeña” finca de su hija Abril– configuran el mejor entorno para esta casa con aires parisienses.
La vivienda cuenta con una ubicación privilegiada en esquina y vistas panorámicas hacia el lago cercano, sin edificaciones linderas y en un lote de dimensiones rectangulares. La arquitecta Paula G. Demolis, a cargo del proyecto, supo sacar el máximo provecho de la situación del lote: extendió la estructura a lo largo del terreno retomando el eje longitudinal, para aprovechar las visuales externas desde los ambientes principales.
La premisa fue utilizar el estilo francés en un único volumen, rodeado perimetralmente por espacios semicubiertos que jerarquizan el frente libre. La tipología neoclásica se hizo manifiesta en las columnas y molduras, en los muros estriados y en los techos de chapa color gris topo. La fachada principal ostenta la elegancia de un palacete. El pórtico del porche se adelanta, mientras la entrada se retrae en todos sus niveles. Se observan grandes ventanales en los dos niveles, concebidos para lograr una mejor relación con el exterior y favorecer la contemplación del paisaje. Manteniendo el estilo, estas aberturas se alinean a modo de arcadas.
Al ingresar, el hall en triple altura “a cielo abierto” muestra su espacialidad enfatizada por el techo de cristales traslúcidos. Con este recurso se obtiene una gran luminosidad que sentará precedentes en el resto de los ambientes.
La vivienda se organizó en tres niveles. La planta baja, destinada al sector social con living comedor, escritorio, habitación de huéspedes y servicios con entrada individual desde el semicubierto. Hay una planta alta privada, con tres dormitorios abiertos al paisaje y un altillo generado por las mansardas, donde se encuentra una sala de juegos que balconea al hall.
Los cristales tallados, utilizados en las barandas y en la pasarela de vidrio que cruza el tercer nivel, transforman la escalera en uno de los principales elementos decorativos. Desde el hall se accede a un amplio living-comedor en forma de L, cuya ubicación es favorable para el ingreso de sol en el ambiente, por igual de mañana que de tarde. Esta distribución da lugar a un estar íntimo con un hogar a leña, y a otro más abierto, vinculado con el comedor. Tanto el hogar como los cielorrasos y pisos –de porcelanatto rectificado monocromo en toda la planta baja– se diseñaron con líneas rectas para enfatizar la idea de interiores simples. La ambientación contemporánea, práctica y sobria, le cede protagonismo al verde que ingresa libremente a todos estos espacios desde los ventanales.
La cocina-comedor diario ocupa una parte importante de la casa y se destaca por la sencillez del diseño puesta al servicio de exaltar la singularidad de las mesadas de vidrio, que tienen la particularidad de que el color, fundido en las placas de cristal, sea inmutable en el tiempo (ver recuadro); los muebles bajo-mesada en blanco y el piso de porcelanatto rectificado. Este sector, ubicado en el extremo sur, se desplaza hacia el exterior para captar las visuales desde los laterales. La expansión en un amplio semicubierto funciona como prolongación del ambiente y crea un nuevo espacio, ideal para los días de reunión al aire libre. De tal manera queda determinado un quincho con parrilla, que se vincula también al garage –ubicado en el otro extremo de la casa– mediante semicubiertos. La combinación de galerías que comunican estos semicubiertos permite recorrer la vivienda por el exterior.
Área privada
En la planta alta se ubican los tres dormitorios, todos en suite y con vestidor. En el dormitorio principal, el vestidor toma otras dimensiones y forma un ambiente separado. Entre las piezas que componen el mobiliario moderno se destaca el respaldo de la cama, tapizado en cuero, enmarcado en madera y acompañado por mesitas de noche de líneas muy simples. En las paredes, se lucen los tonos pastel y el remate de las molduras blancas. Las habitaciones infantiles se ambientaron con muebles de madera laqueada blanca.
El detalle innovador: el uso de vidrio de color en los revestimientos, muebles y mesadas de los baños. El comitente eligió un tono especial para cada integrante de la casa, según su personalidad; así en el baño principal se utilizaron los azules, con guardas de vidrio pintado a mano y listeles en acero inoxidable que forman franjas verticales enmarcando espejos, bachas y muebles. La mesada se apoya sobre estos dos muebles revestidos por placas de vidrios a modo de pilares. Los baños de las niñas se resolvieron en colores alegres, con guardas y bachas ornamentadas con motivos exclusivos pintados a mano; baño de huéspedes y toilette, en cambio, tienen un diseño y colores más sobrios.
Esta estructura clásica y señorial cobija interiores modernos y funcionales, y se impone como muestra fiel de un estilo arquitectónico de otros tiempos que sigue vigente en el presente.~
Textos: Aleja Canamasas, Diseñadora de interiores y Adriana Pagliaroli.
INFORMACIÓN:
Arq. Paula G. Demolis
San Martín 430. Quilmes
(011) 4253-1313/ 15-5248-5013
paula_demolis@yahoo.com
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