Lograr una profunda conexión entre el hombre, la naturaleza que lo rodea y los espacios que habita, es el alma del Feng Shui.
Preocupados por el progreso tecnológico, paulatinamente nos fuimos desconectando de nuestra “casa natural”, nuestro planeta tierra, que nos contiene y nutre armoniosamente. Y muchas veces, hemos calificado injustamente de “primitiva”, toda sabiduría de la Madre Tierra, nuestra “Pacha Mama”, que nuestros ancestros supieron “intuitivamente” aprovechar y valorar. | |  |
Desde hace muchos , el jardín desempeña un papel significativo como complemento de la casa. demás de ser un santuario para cultivar flores y plantas es considerado el lugar especial en el que nos podemos relajar y compartir momentos distendidos con amigos.
El jardín constituye un espacio versátil, fácil de transformar para mejorar la armonía del hogar y atraer una valiosa energía vital chi para nuestras vidas. En la antigua China, los jardines se diseñaban a imitación de la naturaleza y con el objetivo de reportar los beneficios a través del Feng Shui a sus propietarios. Por ejemplo, en los cuidadísimos jardines se colocaban rocas que representaban montañas y se construían hermosos estanques con peces de colores en el lugar adecuado para representar ríos y lagos. | |  |
Los sonidos nos pueden sanar, inspirar o calmar nuestro espíritu. Los espejos son para reflejar la belleza y bienestar de nuestro hogar. De acuerdo con los textos clásicos chinos, todos los elementos del universo adoptan la forma de manifestarse a través de dos energías opuestas pero complementarias: el yin y el yang. Cuando la energía de un espacio se caracteriza por ser yin, se la puede percibir calma, estática, letárgica o simplemente triste. Aún así, dentro del yin hay una pizca de yang, que se puede “avivar”, como por ejemplo, mediante el uso de los sonidos. De esta manera, la energía de una habitación cobra vida casi al instante, percibiéndose más luminosa y el aire más fresco. | |  |
Antes de comenzar con cualquier técnica de Feng Shui, es importante considerar en nuestras viviendas, la presencia de campos electromagnéticos, tanto los artificiales como los naturales.
Cuando estrenamos una casa nueva o “una habitación” (ya sea porque la renovamos o redecoramos), su energía pura, limpia, el olor a pintura o madera nueva persistente todavía, hacen que la casa o una habitación, vibre y se llene de luz, invitándonos a permanecer y disfrutar de la energía vital que la recorre fluidamente. Puede haber un leve desorden o desorganización diaria que refleja que está habitada, pero las cosas no se van acumulando o no se amontonan. Con el tiempo, la energía de la casa o habitación se puede debilitar sino realizamos periódicamente un mantenimiento de la “caja arquitectónica” que nos contiene y protege. | |  |
Nuestros hogares estarán en armonía cuando comencemos a diseñar nuestro yo interior.
El diseño interior de nuestros espacios, determinará la forma y el movimiento de la energía vital que los recorre, tal cual como las formas de las energías de nuestro cuerpo, determinarán nuestra conducta, actitud y accionar en la vida. La energía chi fluye por nuestro cuerpo transportando pensamientos, ideas y emociones, de forma similar que nuestra sangre transporta oxígeno y nutrientes. Los alimentos que consumimos, el material y color de la ropa que usamos, el clima, el estilo de vida que llevamos y las personas con quienes interactuamos, al igual que nuestro entorno físico, pueden influir sobre nuestros niveles de energía personal.
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Este ámbito debe ser un espacio despejado, sin demasiados muebles ni objetos, donde se pueda circular libremente sin obstáculos que nos puedan ocasionar un doloroso tropezón…
El estar de este milenio, además del área más social de nuestro hogar, donde se recibe y se agasaja cálidamente a nuestros invitados, se ha transformado en el centro de la vida familiar, un ámbito donde también nos permitimos distender plácidamente después de un día agitado. Se trata de la cara pública de nuestro hábitat, que hoy, siglo XXI, ha dejado de ser solo un sector formal y “exclusivo” para las visitas, transformándose en un espacio multifuncional, confortable y cálido, donde muchas veces, hasta nos permite “robarle” un sector para transmutarlo en nuestra oficina.
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