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Los utopistas posmodernos

Las fachadas vegetales instaladas en grandes edificios recuperan el legado de un movimiento que previó los desastres urbanísticos del capitalismo industrial y cuyo concepto de la “ciudad jardín” hoy se reflota como paliativo de la contaminación urbana.
los-utopistas-posmodernosSiempre que se recurrió a la metáfora de la jungla para describir las caóticas estructuras en las ciudades ultra-urbanizadas, se lo hizo desde una fuerte carga peyorativa. Pero actualmente, ciertos elementos de este espacio virgen de la naturaleza pueden ser tomados a partir de una simbología absolutamente opuesta.

Sobre todo aquellos que se enmarcan dentro de las tendencias de arquitectura responsable y los edificios autosustentables.  

Se trata de las denominadas fachadas vegetales o fachadas verdes, sistemas constructivos que cada vez con mayor frecuencia se consideran fundamentales en el diseño de proyectos a gran escala y que plantean el trazado de jardines verticales en enormes y altas moles de cemento, cumpliendo con las funciones de purificar el aire de las ciudades al producir oxígeno y absorber dióxido de carbono, regular la temperatura de los edificios y aislar acústicamente.
El origen de este estilo puede vislumbrarse en las fachadas de hiedra de los castillos medievales europeos, sobre todo de Italia e Inglaterra. En aquel momento se usaba la planta de la vid y la del tomate como trepadoras que se extendían por buena parte del entramado de las construcciones. Esta práctica fue adoptada enseguida por la cultura mediterránea, sobre todo por la comodidad que brindaba como amparo fresco y natural del sol en las terrazas de las mansiones.
Serán los utopistas a principios del siglo XX, con su concepto de la “ciudad jardín”, quienes popularicen la costumbre de cubrir de verde los muros de los edificios. El norteamericano Ebenezer Howard y el británico Raymond Unwin fueron los principales referentes de este movimiento urbanista que planteó fusionar todas las ventajas del campo con las de la ciudad, generando un equilibrio a partir del cual se compatibilicen lo agrario y lo industrial en un medio ambiente favorable a la actividad intelectual y la vida sana. Aunque, a medida que fueron avanzando las décadas, en el abrupto crecimiento de las grandes capitales del mundo lo que imperó fue el criterio urbanista del positivismo industrial y las ciudades factorías por lo que el sueño de los utopistas quedó en el olvido.
Pero no para siempre. Este nuevo milenio debe afrontar nuevos desafíos de carácter ambiental y las fachadas verdes han vuelto para expandirse gradualmente por todo el planeta. El francés Patrick Blanc, creador del “muro vegetal”, es uno de los máximos exponentes actuales, con sus diseños de figuras, texturas y colores a partir de plantas que siguen creciendo en el aire. Se puede apreciar su impronta en las fachadas del Museo del Muelle Branly en París o del Museo Caixa Forum en Madrid, desde las que plantea la superposición de diferentes elementos que garantizan el crecimiento y fijación de las raíces. Las plantas se instalan en todas las alturas del muro y el riego se genera desde tubos regularmente agujereados, superpuestos a partir de la cima del muro vegetal.
Otro de los grandes referentes es el grupo “Gas Design”, que con su “topiade” (paredes vivas junto a árboles podados artísticamente) decoran muchas de las tiendas de Louis Vuitton. En Latinoamérica, la empresa Triptyque construyó en Sao Paulo un edificio cuyas paredes, totalmente cubiertas de vegetación, proporcionan un sistema natural de climatización.
Las trepadoras continúan siendo una tradicional opción para vestir los muros, sobre todo la hiedra, la parra de Virginia y la Enamorada de los Muros. Si se mantienen prolijamente recortadas, estas plantas de buen tapiz tienen, además, una altísimo valor estético, resultando muy interesantes por sus cambios de colores en cada estación y siendo ideales para paredes altas que limitan con jardines ya que permiten ampliar el espacio natural evitando el resplandor y el calor.
Un degradado medio ambiente reclama soluciones desde todas las disciplinas. Acorde con esto, la arquitectura actual recupera a un movimiento que intentó sepultarse en plena apología de la máquina pero que ahora retorna, justamente, como antídoto del costado más inhumano del urbanismo industrial.~

Texto: Laureano Debat

 

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