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“Beekman fue diseñado con un gran respeto por la tipología de los rascacielos de Nueva York. Mi objetivo es crear una torre residencial elegante, una que hable a las torres que la rodean, pero que también pueda crear su propia identidad arquitectónica. Se trata de un edificio que sólo podría ser construido en New York.”— Frank Gehry

Es innegable que el skyline de una ciudad es reflejo y símbolo de su identidad. Como una huella dactilar, se convierte en impresión visible de su idiosincrasia. La silueta de los edificios altos y rascacielos nos permite reconocer rápidamente las coordenadas geográficas de todo el planeta.

Si hablamos de skyline, no cabe duda que uno de los más impresionantes y conocidos por todos es el de la ciudad de Nueva York. La industria del cine, desde las primeras producciones en blanco y negro como King Kong, hasta las películas más nuevas que refieren a la caída de las Torres Gemelas (que resultó de gran impacto en el skyline neoyorquino) ha dedicado innumerables horas de filmación en este panorama urbano único.
Dando una nueva forma a este horizonte artificial creado por la estructura total de la ciudad, aparece el prestigioso Frank Gehry. Con 265 metros de altura, y el sello único de este arquitecto, New York by Gehry, conocida como la Torre Beekman, se ha convertido, desde su inauguración en febrero de 2011, en un nuevo hito de la ciudad que nunca duerme. Esta obra de Gehry no sólo es la primera obra residencial del arquitecto canadiense, sino que además, resultó ser el edificio residencial más alto de occidente.

Situado en 8 Spruce Street, en el Financial District, muy cercano al Puente de Brooklyn, la Torre Beekman cuenta con 76 pisos y más de 900 departamentos, donde el lujo y las dimensiones son una marca registrada de la obra.
Como es costumbre en los trabajos de este arquitecto que concibe a la arquitectura como un arte, el New York by Gehry es una escultura que no abandona los conceptos de funcionalidad e integración con el entorno en un edificio. Las formas geométricas, las líneas curvas y orgánicas se hacen presentes en esta nueva obra.

El estilo es impactante. La fachada, bien representativa, está enfundada en acero inoxidable con paneles de vidrio, con la estética ondulada y asimétrica inconfundible de un edificio de Frank Gehry. Los pliegues suaves y curvilíneos, como reminiscencias de los pliegues de una tela suavemente drapeada, fueron inspirados por el clásico drapeado del escultor italiano del siglo XVII Gianlorenzo Bernini.

Estos ondulados paneles crean un exterior dinámico que se transforma con la luz, que incide en cada rincón del edificio creando brillos y sombras que van variando según la hora del día. La propuesta es precisamente el juego con la luz: dependiendo de la posición del sol el edificio proyecta sus reflejos en una u otra dirección, cambiando su imagen.

Gehry no sólo proyectó todo el edificio sino que además diseñó los interiores de las viviendas. Con pisos de madera de roble y equipados con electrodomésticos de acero inoxidable, los departamentos de 1,2 y 3 dormitorios tienen entre 150 y 480 m². Cada unidad cuenta con grandes ventanales que ofrecen increíbles vistas panorámicas de la ciudad desde el interior de cada residencia. Lo más interesante es que por la silueta dinámica y ondulada de la torre, los ventanales cambian de piso a piso y adaptan su configuración según cada departamento. Son 360⁰ de visuales de todos los puntos cardinales de la ciudad de Nueva York.

La torre ofrece también espacios recreativos al aire libre y bajo techo, con servicios y comodidades de lujo, que brindan a los residentes una experiencia encontrada sólo en hoteles de primera categoría, como parrillas, piscina, sala de juegos, simuladores de golf, Spa, Fitness Center, restaurante, y más.

Además de estos 903 departamentos de viviendas, este rascacielos de 76 pisos aloja la primera escuela pública construida en Nueva York sobre terrenos privados. Cubierta de ladrillo rojo oscuro, comprende 9.300 m² de los cinco primeros pisos del edificio, con capacidad para más de 600 alumnos matriculados.

Los consultorios de médicos afiliados al New York Downtown Hospital también se emplazan en este edificio, con una superficie total de 2.300 m². La torre Beekman cuenta también con espacio para locales comerciales así como dos plazas públicas con zonas ajardinadas inspiradas en el edificio, diseñadas por Field Operations. La continuidad visual entre las plazas y la torre, junto con elementos esculturales y fuentes que ofrezcan un acercamiento innovador al espacio público, fueron los ejes del trabajo paisajista.

Sin duda, el New York by Gehry se ha convertido en uno de los íconos de la Nueva York moderna. El diseño, según su autor, es una reinterpretación del rascacielos de Manhattan. Un nuevo protagonista en el skyline neoyorquino, con motivos de sobra para destacarse. Pero nadie mejor que el propio Frank Gehry para describir su obra: “Este edificio es un homenaje a la ciudad de Nueva York. Yo quería crear algo con un toque humano, siguiendo con la tradición de los edificios de Nueva York, no sólo para disfrutar de la vida vibrante de la ciudad sino también para poder disponer de momentos de contemplación. Para mí, el diseño de este edificio siempre se ha basado en dar calidad de vida a las personas que vivirán en él. El diseño de los interiores me ha proporcionado una conexión real con la gente que va a hacer de este edificio su casa. Espero que les guste.”

Biografía
Nació con el nombre de Ephraim Goldberg en Toronto, Canadá, el 28 de febrero de 1929. Pero más tarde adoptó la nacionalidad estadounidense y se cambió el nombre a Frank Owen Gehry. Fue a fines de los 70 cuando se comenzó a revelar su impronta y estilo (para algunos, vinculado fundamentalmente al deconstructivismo): la experiencia de la arquitectura como arte y de sus obras como esculturas. Formas orgánicas, que rechazan las líneas rectas, composiciones tipo collage, materiales inacabados, fachadas de metal, juego de volúmenes, son apenas algunas de las características de la obra de este arquitecto donde se destacan la armonía y el diseño estructural. Ganador del Premio Pritzker en 1989, Frank Gehry es un arquitecto que deja una huella inconfundible en sus creaciones.

Texto: Lic. Julia López Camelo

Fuente: New York by Gehry
www.newyorkbygehry.com

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