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arq pablo jarak

Es una de las premisas de la arquitectura moderna la que guió el diseño de esta magnífica vivienda enmarcada en las sierras. “La forma sigue a la función” fue la inspiración del Arq. Pablo Jarak para llevar a cabo este proyecto.

Apenas a 4,5 kilómetros al sudeste de la ciudad de Tandil se encuentra el Valle de Tandil Country Club, Golf & Resort, un barrio privado donde el paisaje serrano es escenario y protagonista a la vez. Escenario para la implementación de magníficas viviendas como la que vemos en las imágenes. Protagonista, porque, como muestra esta casa, las sierras ingresan en los interiores de la cotidianeidad de los moradores como un habitante más de la morada. Un habitante que sólo ofrece belleza: una zona rural sobre el faldeo sur de las Sierras combinando naturaleza, paz y aire puro, con una cancha de golf lindera al jardín de la casa.
Implantada en un predio de 3.751 m², en esta vivienda proyectada por el Arq. Pablo Jarak prima la funcionalidad; la frase acuñada por Louis Sullivan y convertida en uno de los ejes de la filosofía de la arquitectura moderna guió el diseño de esta vivienda desde sus bocetos. A través del argumento “La forma sigue a la función”, la vivienda se organizó en tres niveles, en un predio con una marcada depresión que va desde la calle hacia el fondo.


De esta manera, la casa se abre hacia el golf y está casi cerrada al frente; así, la volumetría se encuentra socavada dentro del terreno, permitiendo una vista ininterrumpida al golf y a las sierras desde el ingreso público.
El basamento consistió en fundar un tabique permeable de contención, para posibilitar el corte en el terreno, generando una losa suspendida del nivel del subsuelo, dejando correr las vertientes sin modificar el transcurso natural del agua, para luego montar las losas siguientes. Los materiales y el entorno conforman un sistema, por eso la importancia de la utilización de la piedra en planos y volúmenes. Precisamente, las texturas elegidas (en la piedra, el vidrio y el hormigón) y el juego de volúmenes de esta vivienda configuran una fachada y una contrafachada que, a pesar de su dinamismo y de la belleza de sus formas, no compiten con el entorno natural, sino que se integran a él armónicamente.
La construcción, sujeta al terreno inclinado, inicia en su parte inferior (subsuelo) con 213 m² cubiertos, planta que incluye los dormitorios para huésped, orientados al paisaje natural, los cuales disponen cada uno de un hall y un baño privado. También se encuentran en este nivel el playroom, el lavadero, la sala de máquinas y la cochera abierta de 67 m².

Siguiendo en la planta de ingreso, nos encontramos con un prisma vidriado con vistas al campo de golf, el cual contiene las funciones de estar, comedor y cocina, generando espacios multifuncionales y luminosos. A continuación se le anexa el SUM o quincho, con doble orientación; estos espacios contabilizan 216 m², a los que se le suman 49 m² de semicubierto vehicular que enmarca el acceso a la vivienda y 55 m² de galería alrededor del prisma que funciona como sistema de protección al asoleamiento en periodo estival conteniendo la terraza que rodea esta planta, la misma en relación al horizonte. Vinculada a la planta de ingreso se proyectó la piscina; un espejo de agua con visuales que balconean al valle y en el contrafrente al ingreso de la vivienda y a la calle del barrio, otorgando privacidad en este espacio.
El volumen de la planta alta es más pequeño que los anteriores y está exclusivamente utilizada por la suite principal, con 98 m², donde se priorizan las vistas y el equipamiento, el cual comprende el hall de ingreso, el vestidor, el escritorio y un baño privado con hidromasaje. Todo con increíbles vistas al paisaje serrano.

En los interiores de esta vivienda, se repite la tesis mencionada a comienzos de esta nota: el paisaje es escenario y protagonista, gracias a los amplios paños vidriados que ofrecen, además de una iluminación natural increíble, las vistas más bellas a las sierras tandilenses.
Muros blancos en el interior, pisos de porcelanato color arena en algunos sectores, mientras que en otros se destacan los de madera. El mobiliario, de estilo ecléctico, fue elegido para que en cada ambiente de la casa se pueda disfrutar de lo que el paisaje ofrece. Las vistas a las sierras son murales al interior de la vivienda, que la naturaleza ofrece generosamente.
Por lo demás, queda poco por decir; este es un proyecto abstracto y sobrio; una disertación sobre las tradiciones de la cultura local, de los materiales del lugar, con circulaciones lineales fuertes, para ser recorridas en varias direcciones, y hacer parte del paisaje.•

Fotos: Diego Medina
Texto: Lic. Julia López Camelo

[ INFORMACIÓN ]
Tipo de proyecto: Vivienda unifamiliar
Ubicación: El Valle de Tandil Country Club
Sup. terreno: 3.751 m²
Sup. cubierta: 594 m²
Año de construcción: 2011-2012

[ PROYECTO ]
Arq. Pablo Jarak
Alameda 201. Nº83. Villa Gesell
Tel (02255) 463500
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Colaborador: Leandro Lalea

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