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San Vicente. Dinámica y funcional, la casa creada por el estudio Leone-Loray ofrece contención e inmensidad. La implantación es la clave en un diseño que inspira libertad.

La vivienda ocupa un predio de 2500 m² en un hermoso club de chacras en San Vicente llamado Fincas de San Vicente.
Percibida por el equipo integrado por Justina Leone y Gastón Loray, la enormidad de la parcela, una llanura verde distraída entre el cielo y la laguna que cierra el club, fue insoslayable en el proyecto.
El diseño honra lo llano, de manera que una única planta lo compone. Es un paralelepípedo de hormigón en off-white recorrido por una cinta gris que marca el perímetro de la construcción generando un semicubierto en el frente y una galería atrás de la que surge el imponente pórtico cementicio que, extendiéndose hacia el campo, conecta el área de la piscina con la construcción.


La puerta principal, de madera contorneada en el mismo rojo que las aberturas que asocian
playroom y calle, dice algo de la juventud del matrimonio que tiene la dicha de habitar la casa.
Ésta se proyectó en una gran placa, paralela a la línea municipal, aprovechando la dimensión de frente que el terreno permite.
Los arquitectos decidieron suavizar la apertura hacia la calle para hacerla estallar en el contrafrente, de manera de ofrecer privacidad, visuales inmejorables, asoleamiento y luminosidad a cada ambiente.
A partir de una espina de circulación en el nivel 0, se desarrollaron las áreas y funciones de la vivienda.
El acceso principal se pensó imponente: una escalinata de mármol de carrara auspicia el pasaje, pone de manifiesto que es posible afinar la infinitud imaginaria que el lugar ofrece según la escala humana y trasmitir contención.
La escalinata empieza afuera, amplifica la puerta de madera pivotante de 1,60 metros de
ancho y finaliza en el interior generando una transición prolongada y paulatina.
Es una transición entre espacios igualmente generosos. Subyace un aura de libertad, inscripción de posibilidades múltiples y sentimientos tan reales como el verde y los muros. Tres escalones elevan el área social por sobre la privada. El área social está compuesta por el estar-comedor, la cocina, la galería semicubierta, la piscina y el afuera.
El indiviso estar-comedor totalmente vidriado fluye en la galería trasera, ésta se extiende al deck, y el deck abraza sin reservas la piscina. Más allá de los límites indecisos de la chacra cristaliza la laguna.
La cocina se integra al comedor delimitada por la barra. También mira hacia el exterior, tanto que fue pensada sin guardado sobre mesada para no obstruir la vista ni la luz.
Sectorizados por el mobiliario, estar y cocina-comedor habilitan un uso independiente o solidario. De la cocina sale una escalera pequeña que avienta al nivel cero de la espina de circulación. Es un nexo alternativo con el bloque formado por las áreas privadas y aquellas que invitan al despliegue de una sociabilidad más íntima y descontracturada: el quincho y el playroom.
Instauradas al nivel de acceso y transitables por la única y principal circulación, las habitaciones alcanzan, merced a esta alianza, un funcionamiento independiente.
La entrada sabida al bloque es el semicubierto diseñado para el guardado de los coches desde el que se ingresa al quincho y al playroom, (con living, comedor, parrilla, baño y espacios de guardado). Estos, al igual que la mayoría de los ambientes de la casa, galería mediante, absorben del exterior amplitud, luz y belleza.
Siguiendo el recorrido, la circulación se ensancha hacia el fondo para albergar un escritorio.
Hacia el frente está la batería de dormitorios: el de huéspedes, los de los niños, -dispuestos de manera consecutiva y provistos de un baño de doble acceso desde las habitaciones- y, toilette mediante, la suite, que hacia el final tiene un hermoso ventanal de paño fijo que remata con la circulación de toda la casa.
El vestidor y el baño de la suite se orientan a la calle; la zona de la cama hacia el fondo, palpitando con la inmensidad que caracteriza al lugar.
La casa propone una incesante renovación. Por su vínculo con la naturaleza saluda al cambio como hábito; por las posibilidades que cobija, inspira libertad.

Texto: Soledad Franco
Fotos: Leandro Arévalo

[ INFORMACIÓN ]
Ubicación: San Vicente, Buenos Aires
Tipo: Vivienda unifamiliar
Superficie del terreno: 2500m²
Superfice cubierta: 300m²
Superfice semicubierta: 100m²

[ PROYECTO y DIRECCIÓN ]
Leone - Loray
9 de Julio 709. Burzaco, Prov. de Buenos Aires
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Tel: (11) 1533731843/ (0221) 5525631

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