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Ubicada en Olivares, esta vivienda unifamiliar de 330 m² exhibe una construcción de rasgos muy simples que hacen de ella un perfecto clásico.


Según los arquitectos que estuvieron a cargo del proyecto, Francisco Parrón Ortiz y Domingo Melendo Arancón, esta casa fue pensada para una pareja ya mayor que deseaba poder albergar a sus hijos y a los hijos de sus hijos cada vez que la vida les deparase esa suerte, con la mayor comodidad y espacio para todos. No había desmesuradas pretensiones; tan sólo habitar un lugar natural y simple en el que las tres generaciones pudiesen interactuar felizmente. Al respecto cabe destacar que, como lo luminoso y la felicidad mantienen una asociación inmemorial, la búsqueda de una luz intensa fue el imperativo al que se subordinaron el resto de los aspectos del proyecto. (De ahí que los arquitectos la hayan bautizado como “La caja de luz”.)
Por lo demás y como reza el título de esta nota, la edificación es simple: los lados de la construcción están cerrados con paredes blancas y en el centro, se ubica una H, blanca también.
Teniendo en cuenta la ubicación y la orientación de la casa, Parrón Ortiz y Melendo Arancón se inclinaron hacia la creación de un espacio diagonal resultante de la conexión de dos espacios a doble altura vinculados. Este será el volumen principal.


Más que la doble altura, lo destacable aquí es la luz que ingresa al estar a través de un gran lucernario practicado en lo alto y al sur, mediante la que se consigue otorgar una claridad nada artificial al plácido ambiente.
La casa se abre además hacia los patios como extendiéndose a través de las espaciosas y abundantes superficies vidriadas que pueden verse por doquier. Y, en caso del principal de los patios (establecida también la continuidad a través del piso de mármol de Macael adentro y afuera) podría decirse que esa cualidad de extenderse tiene como único límite el remanso del agua de la piscina.
La doble altura en la que sitúa la biblioteca a la que se accede por una escalera voladiza de cálidos peldaños de madera recibe la misma bendición de luz y paisaje a través de una enorme abertura cuadrangular.
Compositivamente, esta H se divide en tres partes iguales: un tercio corresponde al espacio público (living, comedor y cocina);  el otro, además de a las circulaciones verticales, a los espacios más íntimos (habitaciones y baños); y el tercero, a la gran biblioteca cuyos libros fueron acuñados por los propietarios en el transcurso de toda una vida de trabajo intelectual, y que ha sido organizada, al igual que la casa, de forma sencilla, apuntando a la comodidad.

Si bien todo parece hacer sistema con la idea de luminosidad que ha gobernado el proyecto hasta en los detalles más ínfimos, podría decirse que otra idea, aunque subyacente nada menor, que ha servido de inspiración, es la de conexión: no sólo de la edificación con su entorno más inmediato (patios y galerías) y con el proporcionado por el paisaje sevillano, sino entre los distintos espacios de la casa en sí en la que incluso los baños se separan de las habitaciones tan sólo por delgadas paredes de vidrio.
Además, como si los moradores le hubiesen bajado la persiana a lo superfluo, en esta vivienda nada sobra y nada rinde tributo a la artificiosidad. Lo poco que hay, sin embargo es funcional y bueno: el sofá que domina el estar es un diseño propio de los arquitectos, las mesas y sillas son de Hans J. Wegner, las lámparas y las litografías suscriben la autoría nada más y nada menos que de Álvaro Siza, la cassina de cuero negro que permitirá a su felices poseedores reposar contemplando el agua cristalina de la piscina, de Le Courbusier. Unos pocos detalles en colores fuertes completan una ambientación en la que el absoluto dominio del blanco sólo es interrumpido, además, por la madera de los baños y la ya mentada escalera voladiza, por los lomos de los libros que llenan la biblioteca de la planta superior, y por las plantas diseminadas entre las blancas baldosas del patio.
Nada más que pureza y sencillez en los trazos de una casa que parece emanar silencio, esperando que sean sus moradores quienes la hablen; nada menos que una arquitectura que parece haber nacido clásica.

 

Fotos: Jesús Granada  |  www.jesusgranada.com

[ INFORMACIÓN ]
Tipo: Vivienda unifamiliar.
Ubicación: Sevilla, España
Año de Realización: 2007
Superficie: 330 m

[ PROYECTO ]
Arquitecto Francisco Parrón Ortiz.
Arquitecto Domingo Melendo Arancón.
Colaboradores:
Arquitecto Miguel Angel Suárez Moreno
Arquitecto Fernando López Barrientos

Tarquini

Álbum de Fotos

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