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Pinamar. Fruto de una arquitectura que propone liberar al máximo la capacidad perceptiva, tributaria de un lenguaje surgido de la comprensión de cada matiz del entorno, la casa diseñada por ATV Arquitectos es impecable.

Ver con los ojos es apenas una parte del acto de percibir. La lluvia, la energía del sol, la potencia del viento, la frescura de una acacia, no se limitan a ser vistas. Los ojos –lo estrictamente visual- intervienen en forma mínima y un tanto regulatoria en la capacidad perceptiva. Carlos Castaneda –antropólogo estudioso de la cosmovisión de los chamanes de México antiguo- sugiere intentar liberarse de preconceptos sirviéndose de todos los sentidos. La ampliación de la percepción no obstaculiza lo funcional, al contrario, lo descubre como un camino necesario. Seguir ese camino lleva a la impecabilidad entendida por los chamanes como hacer todo lo que uno puede y un tanto más.
Es en este sentido que podemos decir que la casa creada por los arquitectos Federico Azubel, Ignacio Trabucchi y Walter Viggiano es impecable. Fue creada a partir de un interés profundo y verdadero en percibir el medio, las posibilidades de vida inscriptas en el proyecto, sus cabales implicaciones humanas y creativas.


El predio amplio, silencioso, arbolado, prolongado en dunas que se pierden en el horizonte, entabla una relación de fidelidad con la casa que, asentada en uno de sus límites, se abre hacia el norte y hacia el bosque. Casa y terreno se vinculan como dos enamorados, hablan una lengua única surgida del encuentro, cada uno se apropia de lo mejor del otro con un deseo que, lejos de extinguirse, está predestinado a perdurar en el tiempo.
Surgido de la voluntad perceptiva de los arquitectos, este romance se afianza en la concepción de la forma y los materiales que animan la vivienda: hormigón, madera y vidrio. Un eco de Le Corbusier resuena en la estructura de trazos rectos hecha de hormigón. Tres tabiques alineados sostienen las losas que se hallan suspendidas de las vigas superiores. Esta estructura asigna contornos, su contundencia pone de relieve la integración de las áreas sociales dispuestas en la planta baja. Esta unión se da en las áreas entre sí y con el afuera, porque las carpinterías en lugar de definir un riguroso cierre se abren a gusto de los habitantes, estimulando una continuidad con el espacio semicubierto y con el parque.
La guayubira es el material que compone todos los volúmenes y tabiques, su función es establecer límites. Pero en la concepción de ATV los límites son potenciales; de ahí la plasticidad de los cerramientos de madera –se pueden cerrar, abrir, entornar-, una sugerente invitación –no una imposición- a no aceptar dicotomías ni fronteras por costumbre. Afuera/adentro; sala de esto/de lo otro son divisiones que valen sólo en la medida en que se hallen arraigadas con firmeza en nuestra perspectiva. Los procesos de cambio nunca cesan; la casa de ATV, fue imaginada para acompañarlos y hasta para propiciar su ocasión.

En cuanto a la distribución, se accede a la vivienda a través de un patio que separa el estudio de las áreas sociales, a saber, estar-comedor, cocina y parrilla. Atestiguando la coherencia del proyecto, este patio puede cerrarse o abrirse engrosando el exterior o el interior. En la planta alta se distribuyen las habitaciones en función del núcleo húmedo. Las aberturas de madera, son tan maleables como las de la planta baja o el patio. Un mirador completa el área privada ofreciendo una vista diferente del parque.
La escalera de hormigón oficia de nexo entre las dos plantas. Como la decoración ha sido prácticamente delegada a la calidez sobria de la madera, la escalera adquiere una importancia escultural. Hay que resaltar que la madera se hace presente en cada recodo de la casa, es el leitmotive de la composición. Se encarama a la neutralidad del hormigón con facilidad, como complemento necesario. La dupla expresa de manera clara y concisa su unión indisoluble con una concepción de la vida y del entorno que apunta a lo esencial.
Vidrio, madera, hormigón, espacios que prometen continuidades, espacios de fronteras difusas, refugios abiertos bendecidos por la luz del sol durante todo el día con ventilación natural e imaginativas posibilidades inscriptas en su trazo. Un diseño feliz, ganado a los dogmas con la invaluable ayuda de una percepción abierta, funcional e impecable.

Fotos: Albano García cedidas por ATV
Texto: Soledad Franco

[ INFORMACIÓN ]
Tipo de proyecto: Vivienda Unifamiliar
Ubicación: Pinamar, Prov.de Buenos Aires
Superficie construida: 450 m²
Año: 2014

[ PROYECTO ]
ATV arquitectos (Azubel-Trabucchi-Viggiano)
Equipo:Arq. Karina Pafundi, Arq. Damián Parodi
Dirección de obra: Arq. Vanesa Lijdens
Asesor estructural: Ing. Ángel Santos
Asesor de paisaje: Estudio Bulla
www.atvarquitectos.com

 

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Arquitectura y decoración

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