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Originario de Brasil y el noroeste argentino, el jacarandá es un árbol de follaje caduco o semi caduco que florece en primavera. Mucho sol y agua son el secreto para que este árbol, muy utilizado en ornamentación urbana, luzca en todo su esplendor.

Ampliamente extendido en la ornamentación urbana, el jacarandá es un árbol típico de Sudamérica, cuyas flores adornan las principales avenidas de las ciudades más importantes del continente: Buenos Aires, Asunción y Montevideo lucen en sus veredas centenarios ejemplares, que conforman la postal más conocida de esas ciudades.
De copa ovoidal a irregular, la estructura del jacarandá es de ramificación principal extendida, cuyo tallo principal tiene una forma algo torcida y suelen alcanzar entre 8 y 12 metros de altura.  Su copa, que alcanza una proyección de 4 a 6 metros proyecta una sombra de mediana intensidad. Es un árbol semideciduo de crecimiento medio y una longevidad de más de 100 años. Sus hojas son grandes, compuestas, opuestas y bipinnadas, con hojuelas de 25-30 pares de folíolos pequeños de forma oval-oblonga, de color verde claro.Sus flores son de entre 4 y 5 centímetros y se agrupan en panículas terminales de 20 a 30 centímetros, en forma de racimos erectos de flores muy vistosas. Son de forma tubular, acampanada y con lóbulos desiguales; color azul violeta. La floración se produce de noviembre a diciembre, antes que la foliación, y a veces tiene una segunda floración, más escasa, hacia febrero.
Los jacarandás son muy sensibles a las temperaturas menores a un grado y los ejemplares muy jóvenes, en esos rangos térmicos suelen morir. Resisten una sequedad débil y aunque prefieren ubicaciones a pleno sol, se adaptan sin inconvenientes a sitios en semisombra. 
Aunque pueden resistir breves períodos de sequía, esta condición limita mucho su crecimiento y desarrollo. Por eso se aconseja plantarlos siempre en suelos húmedos. 
Arbol perenne que florece entre octubre y noviembre, pueden llegar a tener otra floración en abril, aunque menos abundante y duradera. Se propaga con facilidad por semillas y para siembra directa, conviene hacerla en otoño o primavera.
Por su aspecto los jacarandás son interesantes en jardinería, para decorar, por la belleza de sus flores, en parques y jardines urbanos donde la contaminación es menor. Puede ser utilizado en calles y avenidas de bajo tránsito vehicular, pero en estas condiciones su tamaño se ve limitado.
Es una especie utilizada como árbol de alineación, de forma aislada o formando grupos, y su madera aromática es apreciada en ebanistería y en carpintería para realizar laminados.
En algunas ocasiones, el jacarandá es atacado por hongos como Capnodium citri (fumagina) y Xanthomonas glandis y también por pulgones, aunque es bastante resistente a las enfermedades transmitidas por insectos.
Aunque es de origen sudamericano, el jacarandá se ha introducido en áreas ajenas a su hábitat natural donde crece muy bien. Entre ellas, Nueva Zelanda, California, el altiplano de México, la costa mediterránea de España y en el sur de Portugal.~

Textos: Pablo Lugano

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