Emplazada en un lugar inmejorable, con grandes vistas panorámicas, la vivienda se alza entre los médanos y el mar, convirtiendo a sus habitantes en espectadores privilegiados del exótico paisaje que los rodea.
Escondida en el bosque de Mar Azul, esta vivienda de fin de semana fue pensada como un proyecto que apuesta a una volumétrica fragmentada, llena de luz y contrastes, rodeada de espacios exteriores de gran riqueza.
La reforma de una vivienda en la montaña está supeditada a los caprichos de la naturaleza. Este proyecto se basa en la continuidad estética de todos sus ambientes, interiores y exteriores, con el color blanco como protagonista absoluto.