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Espacios de trabajo.  Una nueva tendencia a partir de la cual la oficina se organiza en “vecindarios”, con áreas destinadas a actividades tranquilas y a experiencias grupales, patios, terrazas, cafés y destinos más sociales. La metáfora urbana aporta flexibilidad y adecuación tanto a las necesidades de la organización como a los requerimientos de los colaboradores.

A la hora de planificar un espacio, arquitectos y diseñadores se nutren de múltiples conocimientos. La Física Urbana, un nuevo campo de estudio en el que convergen la Física y el Urbanismo, está cobrando protagonismo entre ellos y está siendo utilizada para analizar las características de las grandes urbes a partir de modelos que estudian su complejidad en el ámbito social, espacial, de infraestructura y medioambiental.
Esta nueva disciplina, que aplica los conocimientos y las herramientas de la Física, parte de la analogía entre las ciudades y los materiales complejos para comprender los fenómenos urbanos, proponiendo una metodología que se basa en extraer la información estadística más importante de una gran ciudad para realizar un modelo por computadora con la mayor cantidad de detalles posibles.Incorporar estos conceptos al diseño de oficinas puede resultar muy beneficioso: “Al aplicar los principios básicos que propone la Física Urbana para comprender los entornos de trabajo, se obtiene información valiosa que identifica los usos y costumbres de los equipos. Esto, sin duda, puede ayudar a optimizar el espacio de acuerdo a la experiencia y necesidades de los colaboradores, aumentando su bienestar, compromiso y productividad”, explica el Arq. Alejandro Mariani, Gerente General de Contract Workplaces, empresa regional especializada en diseño y construcción de espacios de trabajo.
La sociometría de los entornos de trabajo cumple en este sentido un rol clave, ya que utiliza el conjunto de herramientas tradicionales, como encuestas, observación directa y entrevistas, con el agregado de desarrollos tecnológicos (como por ejemplo el sociómetro, un dispositivo electrónico portable, capaz de medir interacciones cara a cara, obteniendo patrones de comportamiento individuales y colectivos de forma automática a partir de señales sociales inconscientes) que recolectan y procesan datos, permitiendo reconocer patrones y obtener un amplio panorama sobre la forma en que se lleva a cabo el trabajo, las estructuras de relación social y los procesos dentro de las organizaciones.
La información obtenida de estas herramientas se combina con otras fuentes y arroja un panorama completo de cómo se lleva a cabo el trabajo y cómo se usan los espacios. Es importante poner foco a los vínculos sociales dentro de la empresa, dado que el fin es crear un sistema que contenga al equipo de trabajo, encontrando valor en la relación entre colegas.



La oficina pensada como un centro urbano
Debido a las nuevas formas de trabajo, la oficina convencional está siendo remplazada por espacios más horizontales, dinámicos y conectados para fomentar la innovación y la colaboración y al mismo tiempo facilitar y apoyar el trabajo de concentración individual.
El crecimiento de tendencias tales como el trabajo a distancia, el trabajo en equipo y el equilibrio entre el trabajo y la vida personal, demanda a las empresas a desarrollar espacios más flexibles que puedan responder a unas necesidades en constante cambio. El concepto de oficina está migrando hacia un modelo flexible y dinámico que proporciona una variedad de opciones orientadas a facilitar el encuentro y la colaboración entre las personas.
Este escenario ha dado lugar a una nueva forma de pensar el espacio de trabajo: la oficina como metáfora de la ciudad. De esta forma, la oficina se organiza en “vecindarios” donde, tal como ocurre en las grandes ciudades, se pueden encontrar áreas destinadas a actividades tranquilas y a experiencias grupales, patios, terrazas, cafés y destinos más sociales.
Estos nuevos modelos de oficina se caracterizan por el grado de autonomía que tienen los colaboradores y un layout en donde los espacios están explícitamente diseñados para apoyar cada tarea.
Es importante que el espacio permita que las personas puedan moverse fácilmente según sus necesidades y que además sea apto a los cambios que se realizan según la evolución del negocio. Un ejemplo de esto es la reducción de las salas de reuniones, dado que los encuentros suelen ser más cortos y con menos cantidad de gente. Por otro lado, la cafetería está tomando cada vez más protagonismo porque sirve como ámbito comunitario, de reunión, de socialización, y al mismo tiempo como un espacio de trabajo individual. En este lugar no deben faltar asientos de diferentes tipos (puffs, banquetas, sillas, butacas, etc.), soporte técnico adecuado y suficiente lugar para el desempeño de diversas actividades en simultáneo.
La metáfora urbana, basada en las particularidades de uso que presentan las ciudades, comenzó a formar parte del lenguaje del diseño de espacios de trabajo, tomando como ejes conceptuales la permeabilidad, la diversidad, las experiencias superpuestas y el sentido de comunidad, entre otros, permitiendo además que cada metro cuadrado se utilice de manera intensiva, creativa y eficiente. “Partir de estos conceptos y ponerlos en práctica a la hora de diseñar un espacio de trabajo, se refleja en la creación de redes entre colegas, mayor colaboración e innovación, en un ambiente flexible que se adapta a la experiencia y las necesidades de los colaboradores, y que aumentan su bienestar, compromiso y productividad”, resume el directivo de Contract Workplaces, el Arq. Alejandro Mariani.

Fuente y fotos: Carvajal PR Team  /  www.contractworkplaces.com

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