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El primer Museo del Ladrillo fue inaugurado, recientemente, en las antiguas instalaciones de la fábrica Francisco Ctibor. Con la restitución de elementos originales de la propia planta industrial, se puso en valor un edificio histórico de la ciudad de La Plata.

Pensar en el patrimonio remite, indudablemente, a una visión integrada y sustentable de paisajes culturales, sitios históricos, entornos construidos, tradiciones pasadas y presentes. Es decir, el patrimonio se encuentra conformado por los bienes materiales, como así también inmateriales, reconocidos por una comunidad como identitarios de su cultura. Bajo el lema patrimonial nace la Fundación Espacio Ctibor, que promovió el emplazamiento del primer Museo del Ladrillo en la Argentina, en tanto que entienden al ladrillo como un símbolo de identidad del patrimonio cultural heredado, y un material noble, y fundamental, en los orígenes de la ciudad de La Plata. El Museo del Ladrillo, ubicado en la Calle 514 entre el Camino Centenario y el camino General Belgrano, en la ciudad de La Plata, materializa una refuncionalización de las instalaciones de la antigua fábrica F. Ctibor, fundada en 1905. Con el objetivo de generar puentes para pensar el futuro desarrollo de la región, el museo rescata del olvido el espíritu pionero del Ingeniero Francisco Ctibor, logrando resguardar la historia familiar y su legado. Francisco Ctibor nació en Tabor, hoy República Checa, el 30 de septiembre de 1857. En la década de 1880, las condiciones económicas de los países de Europa del Este y del Sur obligaron a muchos de sus habitantes a migrar. En 1900, luego de contraer matrimonio con Ruzena Zeis, se estableció en la localidad de Quilmes. En los primeros años del siglo XX, luego de llevar adelante algunos emprendimientos comerciales, F. Ctibor, ganó la licitación internacional para la construcción de los desagües pluviales de la incipiente ciudad de La Plata. Con la intención de lograr asegurarse el abastecimiento de los ladrillos necesarios para la construcción del conducto maestro, que corre debajo de la calle 66 hasta el Río de La Plata, Ctibor compró una pequeña fábrica fundada en 1880, que se había instalado en Ringuelet para proveer de ladrillos a la nueva capital provincial.
Con esta adquisición, Francisco Ctibor fundó en 1905 la primera fábrica de ladrillo a vapor, generando un establecimiento fabril con lo más avanzado de la época. Al mismo tiempo, se convirtió en un espacio generador de trabajo para un sinnúmero de inmigrantes desocupados, brindando una política de asistencia social que incluía la vivienda para operarios, un almacén, una comisaria y todo lo necesario para funcionar como una pequeña ciudad, llegando a albergar a 250 empleados.


A mediados de 1990, se presentó la necesidad de introducir un cambio de tecnología y ubicación. En 1998 la empresa Cerámica Ctibor trasladó su planta, declarada patrimonio municipal, al Parque Industrial de La Plata. Hacia 2005, las antiguas oficinas administrativas de la fábrica comenzaron a ser restauradas, con el claro objetivo de lograr una puesta en valor del edificio. Como resultado, se recicló la edificación conservando la estética y su historia. Los trabajos apuntaron a la recuperación de espacios, herramientas, maquinarias, documentos, fotografías y planos; todo tipo de materiales que la familia conservó durante años. El Museo del Ladrillo fue intervenido con un concepto contemporáneo que logra mantener la memoria y el patrimonio industrial, fiel a la propuesta del Ingeniero Jorge Ctibor, presidente de la Fundación Espacio Ctibor. Los elementos que fueron restituidos, tales como maderas, ladrillos, metales, herrajes y aberturas, entre otros, son originarios del establecimiento fabril. Los nuevos productos de la firma Ctibor dirigen a los visitantes hacia la antigua escalera, que lleva a recorrer los ámbitos representativos de las distintas épocas. El edificio es rodeado por un jardín que conserva las especies originarias del entorno. Sobre este jardín histórico, se logra observar como telón de fondo el horno de ladrillos Hoffmann, declarado en 2007 patrimonio de interés municipal arquitectónico de la ciudad, y sus chimeneas, hitos fundacionales de La Plata y el poblado de Ringuelet. El Museo cuenta con cinco salas temáticas diferentes. La Sala I – Francisco Ctibor, reproduce el escritorio de la antigua administración y retrata escenas de la vida familiar. La Sala II – Establecimiento Fabril, relaciona los inicios de la fábrica con los de la ciudad. La Sala III – Proceso de Fabricación, exhibe las etapas de producción del ladrillo y los cambios tecnológicos. La Sala IV– Horno Hoffmann, horno que revolucionó la industria ladrillera, ya que permitió hacer producciones en mayor cantidad. La Sala V – Producto Actual, expone el proceso de fabricación en la actualidad, la transformación de la materia prima en ladrillo hueco, la automatización y la producción en serie. Recorrer los espacios del Museo del Ladrillo permite transportarse al pasado de la industria ladrillera, a los más de 100 años de trabajo. Un espacio en donde se emplaza el pasado, el presente y el futuro. 

Texto y fotos: Leandro Arévalo
Fuente: www.museodelladrillo.com.ar

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