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City Bell. Los materiales y las formas típicas de la arquitectura moderna son las bases que Felipe González Arzac usa para crear esta casa a todas luces vanguardista, en forma y función.

Es difícil, dada una estética ya autónoma y validada socialmente como la difundida a partir de, por ejemplo, Le Corbusier, innovar. 
Materiales prácticos y durables –básicamente hierro, hormigón, madera y vidrio- plantas de líneas rectas amplias y luminosas, una relación franca con el entorno y la funcionalidad antepuesta al ornamento fueron destrezas impuestas por la arquitectura moderna.
En el presente, son el saldo del amplio movimiento de renovación iniciado en Europa en las primeras décadas del siglo XX que, acaso debido a su eficiencia, se extendieron con una fuerza tal que no es posible concebir una edificación que las ignore.
La casa creada por Felipe González Arzac hace pie en las aguas de la corriente moderna sin privarse de innovar. En un gesto vanguardista, lejos de buscarle la quinta pata al gato, le devuelve a la arquitectura como arte la facilidad de factura que tuvo en sus orígenes. 
Bien pensada, tributa gran parte de su encanto al desenfado con que se muestran los materiales que la componen. Será que lo auténtico no requiere maquillaje.


La vivienda tiene dos pisos y en la fachada rectangular el hormigón visto, que exhibe con orgullo las huellas de las tablas del encofrado, ocupa un lugar importante: forma la envolvente que define su imagen, da cuerpo al piso superior que parece suspendido sobre una planta baja hecha casi en su totalidad de vidrio. El uso de la madera en la puerta y en la cerca es preciso y seductor: una promesa de detalles que se cumple en interiores y afines.
Considerando los deseos de los propietarios, que hicieron especial hincapié en la privacidad para los dormitorios, estos se ubican en la planta alta, cobijados por la solidez del hormigón. 
En la planta baja se ensamblan el living, el comedor y la magnífica cocina que se expande hacia un espacio semicubierto ataviado con la parrilla y sus enseres. A ello se añaden dependencias de servicio.
Toda el área social se despliega hacia el jardín mediante puertas-ventanas de vidrio que lejos de cerrar instauran posibilidades: lo construido establece con la naturaleza un vínculo simbiótico, de carácter estético y práctico a la vez.
La luz engalana cada rincón de la casa. Esto es así no sólo por la preeminencia del vidrio en el contrafrente y en el frente de la planta baja, sino merced al patio interno de doble altura que posicionado en el ingreso, equilibra la relación con el afuera establecida por el retiro de calle y el parque trasero, aclarándolo todo. La copa del árbol que lo ocupa puede apreciarse desde las ventanas de los dormitorios.
Incluso la escalera que conecta ambas plantas capta los beneficios del sol gracias a un lucernario fiel a su recorrido.
Los materiales merecen una mención aparte: confieren un carácter escultórico a la casa. Son prácticos y durables de acuerdo con los preceptos de la arquitectura moderna y han sido elegidos sin pretensiones. La estructura manda al estilo.
Los pisos están hechos de cemento alisado, los cielorrasos y paredes alternan entre el hormigón visto y el yeso; la escalera es de hierro plegado. 
En esta caja en off-white con detalles en negro el mobiliario contemporáneo, cuya preferencia por el blanco es de dominio público, se combina con la madera para atenuar el efecto impersonal.
En el comedor, por ejemplo, las estanterías de este material -en connivencia con el paisaje que ingresa por los vidrios- logran que la mesa, las sillas y las lámparas de diseño que penden sobre ella vuelvan un susurro el último grito de la moda. En la cocina, la pulcra mesada de Silestone y las banquetas metálicas que la rodean moderan su fulgor gracias al hormigón del cielorraso.
En las habitaciones se repite el juego blanco-madera.
Un diseño cabal guiado por el propósito claro de brindar una vivienda cómoda y hermosa. Felipe González Arzac retoma aquí la dialéctica entre forma y contenido como modo de innovar ofreciendo al ojo avizor una casa de vanguardia.

Texto: Soledad Franco
Fotos: Leandro Arévalo

[ INFORMACIÓN ]
Tipo: Vivienda unifamiliar
Ubicación: El Quimilar. City Bell , La Plata
Superficie del terreno: 660 m² 
Superficie construida:185 m²
Superficie semicubierta: 40 m²
Año de construcción: 2014 

[ PROYECTO ]
Estudio Arq. Felipe González Arzac
Equipo: Juan Bordone, Valentín Ayala y Felipe Arambarri
Calle 13 B e/ 471 y 472 | City Bell
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Arquitectura y decoración

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