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Escobar. Obra del Arq. Luciano Kruk, esta vivienda ubicada en un barrio cerrado propone una materialidad simple e imponente a la vez, dejando que las vistas, la luz y los espacios se conjuguen en perfecta síntesis.

Generar una casa que fuese capaz de dar cobijo mediante una arquitectura de trazos sencillos y espacios despojados de artificios en estrecho diálogo con su entorno natural. Esa fue la propuesta que da forma a esta vivienda.
Casa Escobar es el nombre que el Estudio del Arq. Luciano Kruk decidió para esta obra, que se encuentra ubicada en el barrio cerrado Haras Santa María de Escobar, situado en el corredor Norte, a 54 km del centro de la ciudad de Buenos Aires.
El barrio -de amplios lotes- se organiza en torno a una cancha de golf. El lote de la casa Escobar se caracteriza por su topografía plana y su privilegiada vista posterior hacia esta cancha y un vasto espacio verde con orientación Norte.
El cliente -una pareja joven- solicitó una casa de fin de semana que a corto plazo se convertiría en su vivienda permanente.
En este sentido, la premisa guía fue que el espacio protagónico de la vivienda debía ser ocupado por el sector social, con una altura interior mayor a la del resto de los locales y elevado del nivel del terreno natural con la intención de obtener vistas jerarquizadas por encima del entorno exterior.

















Además, el programa debía contemplar un dormitorio principal en suite y dos secundarios para sus futuros hijos, quienes también harían uso de una sala de juegos, la cual debía estar lo más distanciada posible del área social.
Por otra parte, se solicitó que el estar-comedor se abriera a una expansión semicubierta en contacto directo con una piscina. La casa debía abrirse al verde y contar con espacios destinados a su contemplación.
Bajo estos requerimientos, el estudio diseñó una casa de hormigón visto y vidrio, materialidad que no requiriese demasiado mantenimiento.
Se buscó generar una arquitectura de síntesis en relación a la organización de los locales y unicidad respecto de la morfología total. De esta manera, decidieron organizar el proyecto desde la plataforma principal -la de acceso y uso social- disponiendo el resto de los locales a medios niveles a partir de ésta. Esta articulación permitió conectar fluidamente a los locales entre sí, otorgándoles a su vez independencia.

 








Un fuelle circulatorio y de servicio se erigió sobre el frente, otorgándole a los locales más nobles privacidad en relación a la calle, orientándolos en sentido opuesto, hacia el fondo del terreno. Este fuelle -prácticamente ciego hacia el exterior- se abre por medio de rajas longitudinales. Mientras que el frente se expone mayormente ocluso, el contrafrente se vincula fluidamente con el exterior a través de una piel de cierre completamente transparente.
En tanto, el sistema portante se organiza a partir de un sistema de dos vigas invertidas paralelas que corren a lo largo de toda la casa. Con la intención de enfatizar visualmente la horizontalidad del volumen, estas vigas fueron retranqueadas de los planos de cierre, tanto del frente como del contrafrente. Estas dos líneas estructurales se disponen acorde a la organización espacial interior, ordenando el fuelle de servicio frontal, los espacios de uso y el deck semicubierto posterior.
Por otra parte, hubo una intención de enmarcar las visuales en cuadros de manifiesta horizontalidad, para direccionarlas hacia el verde exterior y al campo de golf dispuestos al contrafrente. La misma intención condujo a proyectar hileras de árboles sobre las líneas divisorias de predio laterales, que a su vez otorgaron privacidad respecto de las viviendas vecinas.
La piscina, incorporada a la expansión terraza de la casa por requerimiento del cliente, fue resuelta configurándola como un plato rectangular con tres laterales en voladizo para ocultar la profundidad del recipiente y generar un espejo flotante tanto en la vista exterior hacia la casa como en el interior de la misma, donde se observa el reflejo del cielo en la superficie del agua como remate visual del plano del piso de la terraza.
Cada descripción detallada de los espacios mencionados permitió conformar un volumen compacto de cáscara severa donde internamente se sucedieran diversas situaciones espaciales a partir de las diferencias de nivel y del distinto tratamiento de la luz natural y el cerramiento exterior de cada uno de los locales.
Una casa que revela la síntesis perfectamente elaborada entre materialidad, implantación, diseño y sus modos de habitarla.

Fotos: Daniela Mac Adden

[INFORMACIÓN]
Ubicación: Escobar, Provincia de Buenos Aires, Argentina
Superficie del terreno: 1.200 m²
Superficie construida: 282 m²
Año de construcción: 2019

[PROYECTO]
Arq. Luciano Kruk
Proyecto y Dirección de Obra:
Arq. Belén Ferrand
Edición de Memoria: Arq. Mariana Piqué
Colaboradores: Arq. Ekaterina Künzel, Arq. Josefina Perez Silva, Christian Studer, Arq. Andrés Conde Blanco

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