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El regreso gradual de las obras privadas de viviendas contrasta con el planteo sectorial que exige la reanudación total. Peligran más de 20.000 puestos de trabajo de la Construcción.

Con más de 180 días desde el inicio de la cuarentena, y, con la reanudación de algunas obras en la Capital, y próximamente en la Provincia de Buenos Aires, se mantiene la preocupación en muchas empresas constructoras, que sufren los efectos del freno de la actividad y el agotamiento de sostener costos fijos, traducidos en impuestos y sueldos. Fuentes del sector, estiman, que sí en breve, no se reanudan el total de las edificaciones, podrían llegar a perderse, más de 20.000 puestos de trabajo.
En la Capital, se reiniciaron con sus protocolos correspondientes, unas 600 obras, de hasta 5000 m2 y varias que deben concluirse en el plazo de los 90 días. Mientras que en la provincia de Buenos Aires, el regreso a los obradores es inminente.
Ya está aprobado el protocolo para la construcción. Algunos municipios están publicando decretos y procesos, en el boletín oficial. Mali Vázquez, la directora institucional de la Cámara Empresaria de Desarrolladores Urbanos (CEDU), indicó, que, “oficialmente los datos que tengo, son que los partidos de Tigre y Pilar, fueron de los pioneros, y ya lo hicieron. Las obras autorizadas son las privadas de viviendas unifamiliares, casas en barrios cerrados o urbanizaciones. Por el momento, la medida no habilitó los trabajos en los edificios de mediana escala y los grandes, por mitigación de riesgos. Sí, hay que tener en cuenta, que el empleador deberá garantizar el traslado de los operarios”.
A partir de la Resolución 156/2020 del Ministerio de Trabajo de la Provincia de Buenos Aires se permiten también las submuraciones y excavaciones que presenten riesgos de derrumbe, peligro propio o para propiedades linderas. Algo que en la Capital, estuvo habilitado desde que se inició la cuarentena, como algo exclusivo.
Lorenzo Raggio, gerente general de Interwin Markeging Inmobiliario, dijo, que, “el regreso de las obras es super necesario, en todos sus formatos, la construcción es una industria que la da trabajo registrado a aproximadamente a medio millón de personas sin contar tambien todo el empleo informal que genera. Esta industria estuvo parada y casi sin ningun tipo de ayuda durante mas de 6 meses”.
Por otra parte, Raggio, explicó, que esta industria, genera, “riqueza real, bienes utiles cotizados en dólares que son la reserva de valor y otorgan renta. Los ahorros de muchos argentinos estan canalizados a través de este sector y el freno de las obras ya estaba generando mucha ansiedad y malestar entre los ahorristas”.
Pero varias fuentes del sector de la Construcción, piden ampliar y que la reapertura de las obras llegue a todos. Tanto los desarrolladores como las empresas constructoras, le reclaman al Gobierno Nacional, que autorice lo más pronto posible, la reanudación de la actividad, para la cual tienen protocolos sanitarios previstos para justificar la medida, a la vez, que argumentan que por el tipo de trabajo, puede mantenerse el distanciamiento entre las personas y que se encargarán del traslado de los operarios.
Según la Asociación de Pymes de la Construcción (Apymeco), advierten que en el Gran La Plata, están en peligro unos 6500 puestos directos de trabajo y 21.000 indirectos. Actualmente, allí, hay 300 emprendimientos paralizados desde que se inició la cuarentena. Pero al menos, se reanudarán las viviendas unifamiliares que suman otros 15.000 empleos.
Precisamente, Fernando Magno, el presidente de Apymeco, expresó, que, “nuestras Pymes constructoras vuelven a ser el pato de la boda. A la vista de los recientes anuncios oficiales respecto de la habilitación de actividades en la zona del AMBA, queremos manifestar, que, las empresas que integran la entidad, son parte esencial de la columna vertebral de las economías regionales. Y han sido ignoradas, una vez más, al determinar que sólo pueden habilitarse las obras pequeñas, de viviendas unifamiliares y aquellas, que por razones de riesgos específicos, lo requieran. Se decidió habilitar lo que no se puede controlar. La aplicación real de protocolos solo se puede asegurar en las obras con empresas ejecutoras formalizadas. Eso ocurre en las obras multifamiliares y de mayor superficie”.
Argumentan, que se convierte en certeza el peligro de que otros cientos de pymes pudieran quebrar, debido a esta nueva profundización de la crisis. “Estas nuevas medidas solo darán alivio a una parte de los profesionales de la construcción y a los empleados de obras pequeñas. Es urgente e indispensable reiniciar formalmente las obras bajo protocolos cumplibles y seguros, es compatible cuidar la salud y poder trabajar. También urge aplicar planes específicos que proporcionen herramientas concretas para ayudar a rescatar a las pymes de la construcción”, añadió.

Más protagonistas
Sobre la situación que atraviesa la construcción de viviendas privadas en la Capital, se refirió Horacio Ludigliani, arquitecto y desarrollador: "con la reanudación de obras de más de 5000 m2 o que le falten 90 días para su terminación, los constructores reanudan una actividad que se prevé, será fundamental para la recuperación económica. Seguramente esta medida servirá para testear los programas de seguridad sanitaria e ir ampliando el espectro de obras a reiniciar. De esta forma aumenta el expendio de materiales y con ello nos encaminamos a una reactivación integral. De todas formas, inversores y constructores siguen con atención la evolución de la pandemia en Europa como el paso anterior a lo que sucederá en la Argentina. Las frustradas vacaciones de Barcelona, parecen augurar una mala temporada en la Costa bonaerense por lo que el foco de inversiones se espera en lugares más rentables".
Mientras que Oscar Puebla, corredor inmobiliario y arquitecto, señaló, que, “La vuelta de construcción es saludable. Cuando pienso en la complejidad de una obra no puedo entender cómo se pudo detener por tanto tiempo. Seguramente trabajar en la obra no será igual que antes. Los protocolos de bioseguridad generarán grandes cambios pero, a pesar de todo, es una gran noticia que la gran maquinaria de esta industria se ponga en marcha”.
Desde el inicio, las cámaras sectoriales pugnaron con el gobierno Nacional para poder reactivarlas. Pero el visto bueno, y de manera escalonada, llegó en los últimos 21 días.
Sebastián Cantero, empresario del sector, de Toro Brokers, indicó lo siguiente: "Esperábamos con ansias este anuncio. Vale decir que el 70% del costo de una obra es en pesos, pero como el mercado de Real Estate, se manejó históricamente en dólares, se abre una gran oportunidad no solo para el desarrollador sino también para los inversores porque ambos se verán beneficiados por la baja que será trasladada por la diferencia cambiaria. Se va a encender la máquina de la construcción. La recomendación para los inversores es que sean cautos porque toda crisis trae descalces financieros. Hay que identificar a los desarrolladores que tengan respaldo y know how para llevar una obra a buen puerto".
Consultadas la CEDU y la Cámara Argentina de la Construcción (Camarco), para una obra de 3000 m2 promedio, se necesita una inversión entre 2,5 y 5 millones de dólares (con terreno incluido). Su edificación demanda entre 60 y 90 operarios en forma directa, y entre 100 y 150 personas con empleos indirectos. Se calcula que el plazo de obra promedia los 20 meses, y aporta una retribución fiscal de aproximadamente 50 millones de pesos.

Por las empresas
La situación es complicada, algunas compañías tienen las obras cerradas y las que tienen las obras abiertas deben trabajar con un mínimo de personas. “El grupo de empresas al que pertenezco está compuesto por 130 emprendedores. También existen los contratistas base (se encargan del hormigón y la mampostería) y también pymes que hacen aberturas, puertas, sanitarios, electricidad. Cada obra necesita al menos 30 o 40 contratistas.
Todas las obras tienen que trabajar con un protocolo estricto, tanto municipal como el de la UOCRA. El costo de eso es importante, incluye el traslado del personal. En obras de 150 personas el costo es aproximadamente de $400.000 a $500.000 por mes.
“Es fundamental que la construcción tenga el mismo tratamiento que las industrias. En la provincia se encargaron que desde el primer momento las industrias funcionen, las obras están en mejor condición que una industria porque trabajan al aire libre. Realmente creo que no tienen una idea concreta de cómo se maneja la obra, hicieron un cierre de obra pensando únicamente en el transporte de la gente”, concluyó Mario Pardo, el CEO de MMP Desarrollos Inmobiliarios.

Por José Luis Cieri



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