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luz y energia casa marpin 68 C

Perfeccionando la filosofía racionalista y la estética contemporánea, la casa diseñada por los arquitectos Guillermo Teisceira y Danilo Moris habla de luz, energía y espacio.

En medio del paisaje agreste de médanos ascendentes que dota de identidad a Costa Esmeralda se erige suave y tranquila la casa que Teisceira y Moris idearon buscando visuales espléndidas. Se nota que las marcadas pendientes hacia la calle y hacia el verde interminable del club de golf del lote de 1022 m² que la integran, fueron concebidas más como un medio que como un obstáculo.
Las líneas simples de la fachada efectivizada en materiales prácticos y decididamente no suntuosos (hormigón, vidrio, piedra y detalles en madera) preanuncian el mobiliario de moderna factura industrial y hasta la preeminencia de lo blanco, el no color que domina los interiores e invita a sus habitantes a inscribirse en ellos.
La propuesta arquitectónica es mucho más inclusiva que exclusiva y, sin embargo, escapa a la producción en serie y corrige el concepto de repetición mediante modificaciones mínimas pero de ningún modo imperceptibles.


La filosofía de lo sencillo sumada a la prerrogativa de acoplarse a las características del terreno se plasmó en el exterior en el gran volumen central rectangular que conforma la superficie cubierta de la vivienda de dos plantas. Hacia ambos lados, ésta se extiende en pérgolas de madera, hacia arriba se rodea de terrazas y en el contrafrente vuelve a extenderse en una galería-parrilla que funciona como nexo privilegiado entre el parque y el comedor de la casa. Como si las expansiones fueran pocas, la galería es sucedida por un  vistoso deck realizado en la misma madera de las pérgolas.
Como la casa fue construida para una familia numerosa, se resolvió unificar niveles de acuerdo a su función, buscando favorecer la privacidad y la circulación de los integrantes. Sin embargo, no se perdió de vista la comunicación familiar, por lo que todos los espacios de uso social están conectados.
Así, en la planta inferior se ubicó el sector de servicio (garaje, habitación del personal doméstico y lavadero) y la parte pública (cocina y comedor-estar integrados, más la mentada galería parrila); en la parte superior se dispusieron, escalonados, los tres dormitorios (uno en suite), todos con salida a la terraza y con inmejorables vistas al complejo de golf facilitadas por los paños vidriados que ofician de puertas.
En el interior, los materiales fueron escogidos con la misma destreza de criterio que en el exterior, siempre teniendo en cuenta el papel que debían desempeñar de acuerdo a la rutina playera que la ciudad dicta y los felices moradores acatan. Por ello, en ambas plantas, los pisos son de porcelanato, rresistentes y fáciles de limpiar, las inmaculadas paredes están guarecidas por un revestimiento plástico y la mayoría de los muebles se confeccionaron en melamina blanca.

Dicho sea de paso, tan sólo con el ínfimo recurso de seleccionar un acertado tono natural para los pisos y disponer aquí y allá detalles en madera y algo de color, estos arquitectos consiguieron que la blancura omnipresente en paredes, cielorrasos y muebles escape a la frialdad emanando una energía acogedora. En este punto, la luz que llena absolutamente todos los ambientes juega un rol determinante.
En cuanto a la decoración es, como ya se dijo, eminentemente moderna. Por ello, dentro del dilatado espacio que alberga las áreas sociales, las divisiones se establecen con muebles cómodos y funcionales como la barra- desayunador que circunscribe la cocina y sus coquetas y ya clásicas banquetas con base de metal; o como el juego de mesa y sillas del comedor bien sixities; o como las sillas de tapizado pop que junto con la mesita auxiliar parecen proponer una suave transición hacia el estar en el que los mullidos sillones pregonan su comodidad.

En las habitaciones impera la misma estética. En la suite la blancura es sabiamente interrumpida por el rayado de los almohadones y en los otros dos dormitorios es el mismo elemento el que aporta color. En todas ellas la ausencia de ornamentación es compensada por el protagonismo que cobran los altos respaldos de las camas. Un hallazgo de la decoración es que cuando apela al color se inclina por los tonos pasteles (un buen ejemplo es el marco del espejo del toilette de la planta baja, o los macetones que engalanan el perímetro exterior de la casa) llamando a la calidez y alejando toda estridencia.
De este modo, con inteligencia y simplicidad, esta casa logra tres de las cualidades más codiciadas de la arquitectura actual: luz, energía y espacio.•

Fotos: Diego Medina

[ INFORMACIÓN ]
Tipo de proyecto: Vivienda Unifamiliar
Ubicación: Barrio Golf. Costa Esmeralda
Superficie lote: 1022 m²
Superficie cubierta: 167 m²

[ PROYECTO ]
Arq. Guillermo Teisceira
Arq. Danilo Moris
Constructora Marpin
www.marpin.com.ar

 

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Arquitectura y decoración

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