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C.A.B.A. El estudio M2, integrado por los arquitectos Ana y Eduardo Machelett, es el autor de la remodelación de este departamento de los años 50, situado en un edificio antiguo en Palermo, con una ubicación ideal, en un segundo piso al frente. Una propuesta que logra conjugar una estética moderna con la identidad propia de esta tradicional vivienda.

A pesar de los escasos 40 m², el departamento que presentamos en esta nota tiene todos los encantos de un lugar antiguo; techos de tres metros de alto, parquet de madera, y generosas proporciones para la habitación y los espacios públicos.  Preservando estas características pero con una propuesta que puso énfasis en una refuncionalización estética, los arquitectos Ana y Eduardo Machelett proyectaron su intervención. Una remodelación de un departamento antiguo ubicado en la zona de Palermo que resguarda su tradicional identidad.   
Originalmente diseñado para gente que se encontraba en la ciudad por poco tiempo, en tránsito, la distribución y los metros dedicados a la cocina, el baño y el pasillo no eran útiles para las funciones que cumplen hoy en día. La casa se encontraba compartimentada y cada ambiente estaba encerrado en sí mismo, lo cual no permitía que el espacio fluyera y que la luz que entraba en un ambiente se compartiera con el cuarto contiguo.
Dada las funciones proyectadas en el departamento en su origen, el espacio dedicado a la cocina era muy pequeño; no entraba una heladera alta y no contaba con más de 60 cm de mesada. Allí además estaba ubicado el calefón. 
En tanto, el baño era una sucesión de pequeños elementos con los que uno tropezaba a medida que entraba; la distribución no permitía poner ni siquiera una bañera.
Así fue como, luego de analizar estas condiciones, en tres meses se revolucionó el departamento; se tiraron las paredes debajo de la cocina, se sacaron las puertas de los pasillos y se achicaron nichos dentro del baño. De esta manera se generaron vacíos que antes no existían y que eran necesarios para poder hacer que el pequeño  departamento funcione como una casa, un hogar para disfrutar de lo cotidiano.


Los arquitectos a cargo de la remodelación decidieron mantener una única pared de la cocina que hace de acceso y cubre a la vez el sector de electrodomésticos, sin dejar que se vean desde el estar. Esta pared se desplazó hacia el centro de la mesada; de esta forma, con los estantes se amplió visualmente el comedor y se colocaron repisas de madera que dan apoyo para colocar elementos decorativos. Además, bajo la mesada, el mueble alberga espacio para los utensilios de cocina, para un lavarropas y un lavavajillas. Así se modernizó no sólo la estética sino también la utilidad de la cocina.
La barra permite espiar pero no pasar; deja que entre la luz de la cocina y da más espacio para los amantes de la buena cocina. El mueble de incienso que unifica el espacio vacío remplazando la pared fue la gran solución. Además de darle la  calidez, usa el espacio en vertical, genera lugares de guardado, se usa como alacena, arma los estantes decorativos  y aprovecha hasta el último centímetro del departamento. En este sentido, funciona como un fuelle que se angosta hacia arriba, se cierra y se abre dependiendo del uso y del ambiente. 
Para unificar toda el área reformada y enfatizarla se decidió colocar en el piso un único material, neutro, que sirva de fuelle de los espacios que no han sido modificados. El porcelanato  cubre la cocina, el pasillo y el baño. En las paredes, contra todas las máximas que prescriben paredes claras para combatir la sensación de ahogo en espacios reducidos –en los más reducidos del departamento-  se usó microcemento gris, que contrasta con los pequeños lugares de cerámico blanco. El concepto net gris-blanco y madera fue la única paleta para estos ambientes, para complementar con los accesorios necesarios a esos lugares sobrios.
El baño se remodeló por completo. La cocina, al igual que el mueble y la mesada, es amplia para un espacio de tan pocos metros. Cada centímetro fue aprovechado vertical y horizontalmente para poder hacer uso de los mismos y darle la máxima funcionalidad.
Por otra parte, para no bajar los altos cielorrasos se mantuvo en el estar/comedor la única lámpara colgante. Con dos artefactos de iluminación de un  antiguo estudio de arquitectura, una lámpara de tablero y una de pie, se ambientó el espacio con luz indirecta, enmarcando las áreas de uso. Pequeños elementos vintage acompañan la decoración del ambiente; por ejemplo, como aparador se utilizó la cajonera de un escritorio industrial antiguo. Letras de chapa de antiguos letreros, radios de otras épocas; todo completa la propuesta decorativa. Eso se complementó con las plantas que, a falta de espacio exterior de expansión, se proyectó una pequeña contención de hierro en cada ventana donde cuelgan las macetas, incorporando el  verde necesario al estilo de vida de la propietaria. 
Por lo demás, entre lo estructural, la elección de los materiales, el diseño del mobiliario y la paleta de colores elegida, todo da cuenta de esta idea de convivencia entre lo moderno  y lo antiguo; remodelando, refuncionalizando y materializando una estética actual,  conservando la esencia y sin perder identidad.

Fotos: Leandro Arévalo

[ INFORMACIÓN ]
Tipo: Remoledación 
Ubicación: C.A.B.A.
Sup. cubierta: 40 m²
Año de proyecto: 2017
Duración de la obra: 3 meses

[ PROYECTO ]
Estudio M2 - Ana Machelett
Eduardo Machelett
Teléfono: (011) 42537231 / 42534674
www.machelettarqs.com.ar

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