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el nido estudio a cero

Marbella. Obra del afamado estudio A-cero, esta vivienda escultural se adapta al espacio que la circunda sacando el máximo provecho de la maravillosa vista al Mediterráneo.

Marbella es una ciudad del sur de España. Está situada a orillas del Mediterráneo, entre Málaga y el estrecho de Gibraltar y si bien esta localización bastaría para garantizar su belleza, su clima de privilegio (18 º de media anual) y  sus dilatadas playas contribuyeron a granjearle el primer puesto entre los destinos turísticos preferidos por los viajantes de alto poder adquisitivo. Dentro de esta urbanización ya exclusiva, se encuentra el exclusivísimo Puerto Banús, un pueblo con salida al mar planeado en los años 70 por el arquitecto Noldi Schreck (el inventor del “estilo Acapulco”) de cabo a rabo. Schreck quiso insuflarle al poblado la alegre elegancia de las construcciones vernáculas andaluzas: la blancura de sus muros haría juego con las velas y los cascos de las embarcaciones salpicadas en el mar azul. Detrás la montaña verde y marrón, arriba el sol.
La casa diseñada por Joaquín Torres (director de A-cero) y su socio Rafael Llamazares guarda una esencial relación con la idea que subyace a esas construcciones originarias: es su natural devenir, ampliación  (como un eco) y depuración de una forma ya en sí misma simple al calor de las ideas del movimiento moderno y del minimalismo.


Se halla encaramada en un predio de dimensiones colosales caracterizado por una notable pendiente hacia el sur. Fieles a la idea de sacar el máximo partido posible de las vistas y adaptarse al entorno interpretando sus accidentes como ventajas, los arquitectos orientaron los espacios más jerarquizados de la vivienda hacia este punto. Es la fachada sur aquella en la que se ve un predominio de planos acristalados, abriendo los interiores hacia la galería, la piscina, el parque y, más abajo, en la parte final de la parcela, la pista de tenis.
El acceso peatonal y vehicular a la vivienda desde la calle se da por la fachada propiamente dicha, que mira al norte. El juego de volúmenes superpuestos que la configuran (volúmenes que adquieren funcionalidad) le permite mostrarse prácticamente ciega en contraposición a la cara sur. Este rasgo, el revestimiento de piedra de mármol travertino romano, los durmientes de geometría rectilínea que dispuestos sobre un espejo de agua conducen a la entrada principal, forman un conjunto polisémico. Como un buen poema, la casa favorece distintas evocaciones: una nave espacial, un templo futurista, una escultura. Imágenes que son también el sello distintivo de un estudio que siendo confeso seguidor del movimiento moderno aporta a la arquitectura su visión estética personal.
“Espacial” no se refiere aquí únicamente al usufructo de las bondades del espacio circundante o al aspecto de la fachada arriba mencionado; la casa cuenta con una superficie construida de 2.872 m² y tres plantas. En la planta baja, de acuerdo a lo habitual, pueden verse las áreas de uso más social, simplificando: el estar principal, el comedor, un segundo estar o playroom –según los moradores prefieran-, la cocina, la gran galería con parrilla que se comunica directamente con la piscina y un bloque aislado que acoge las habitaciones de servicio y demás.

En la planta alta se hallan las habitaciones y un estudio.
La tercera planta es subterránea, está provista de iluminación natural merced a dos grandes patios centrales que sirven de eje a la construcción, y lo que alberga es el paraíso: un spa, piscina cubierta, gimnasio y hasta una peluquería junto a otros lujos destinados al relax forman esta área que además encuadra el garaje.
En cuanto a la decoración, hay que decir que responde a lineamientos propios.
Dentro de la caja proporcionada por las blancas paredes -salvo en el subsuelo-, los pulidos pisos en off-white y los paños acristalados, los arquitectos acomodan las piezas de un mobiliario indispensable y funcional, para nada rebuscado pero profuso en detalles mínimos –valga la redundancia- que lo diferencian del minimalismo más extendido.  Valgan como ejemplo de esta característica las banquetas de asientos constituidos por figuritas hexagonales que apoyadas sobre una alfombra circular rodean la esquina de la mesa-mesada de la cocina, el escritorio del estudio, la cama redonda de una de las suites, el mueble de madera en el que se encaballa el plasma que se extiende hasta cubrir parte del cielorraso y otros similares; todas las lámparas.
El resto de la ambientación es aportado por el revestimiento adecuado y la iluminación, como bien lo demuestra el área destinada al spa.
Adaptada al espacio, espacial y especial, así es la casa del estudio A-cero que se embellece a través del paisaje devolviéndole a su vez la cortesía.•

Texto: Soledad Franco
Fotos: Jacobo España (Negami) Cedidas por el estudio

[ INFORMACIÓN ]
Tipo de proyecto: Vivienda unifamiliar
Ubicación: Marbella, España
Superficie construida: 2.872,20 m²

[ PROYECTO ]
 A-Cero
Joaquín Torres, director
Rafael Llamazares, arquitecto socio
www.a-cero.com

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Arquitectura y decoración

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