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cuba

Por su aire de mar, sus playas soñadas y su gente, Cuba, la isla que supo subyugar  a personajes tan distintos como Al Capone y Hemingway, es el destino que revolucionará tus sentidos.

Cae la tarde en el trópico y los colores estallan. El cielo amarillo y cobalto parece continuar en el azul oxigenado del Mar Caribe; la arena es blanca. La brisa que recorre el malecón refresca del abrazo de un sol continuo. De fondo, melodías rumberas, construcciones encantadoras y criollos con la piel de bronce mezclados con los turistas. La cortesía señorea la imagen. La descripción podría corresponder a casi cualquier punto de la afamada isla.
A diferencia de otros destinos, en Cuba no es necesario resguardarse en el hotel al llegar la noche, el índice de criminalidad es bajísimo y el turista es recibido con honores. A los criollos les gusta dar a conocer su país y su cultura, y quien se abra a la experiencia se llevará del lugar amén de la diversión y el disfrute, más saberes (históricos, musicales, religiosos y literarios) que los que podría obtener quemándose los ojos en una tupida biblioteca.
Cuba no es sólo La Habana. Si bien la capital de la única nación socialista de occidente es insoslayable en una visita a la isla, dar una vuelta por Varadero, Cayo Largo o Cayo Coco es el complemento necesario para una estadía inolvidable.
La Habana está dividida en barrios bien demarcados: en la extremidad de la península está la Habana Vieja,  le sigue  Centro Habana, luego el Vedado, y por último Miramar.
La Habana Vieja fue bautizada por el escritor Alejo Carpentier como “la ciudad de las columnas”, de impronta colonial, abunda en  sus casas antiguas restauradas de rejas andaluzas, puertas claveteadas y pórticos barrocos que la convierten en una joya arquitectónica. Visitarla es viajar en el tiempo y esta impresión se ve reforzada incluso por los automóviles de sinuosas carrocerías norteamericanas de los años 50, resarcidos con chapas y pedazos de madera (aunque si presta atención también verá circular Mercedes, Hyundais, Renaults y los cocotaxis, vehículos de tres ruedas hechos en fibra de vidrio.); Centro Habana no es tan antiguo como Habana Vieja, pero guarda décadas e historia en su fachada; el Vedado fue construido en los años ´40 y ´50. Allí se encuentran algunos sitios afamados de la isla, como el Hotel Nacional y la Heladería Coppélia; en Miramar se asientan algunos de los mejores hoteles. Sus casas glamorosas albergaron antes a la burguesía y en el presente a los embajadores y a los altos funcionarios gubernamentales.
Como cualquier capital, La Habana tiene alojamiento de todas las categorías y una noche movida. La oferta abarca desde contemplar el mar desde el malecón, a ir al teatro, a una disco y a una infinidad des bares. En no pocos de ellos, después de presenciar un espectáculo musical, la gente baila. La frase célebre de Heminway “ mi mojito en la Bodeguita, mi daiquiri en la Floridita”, hizo de ambos bares y de ambos tragos emblemas de la capital.
Varadero es el balneario más visitado de Cuba y se encuentra a 140 km. de La Habana. Posee una concentración de resorts –más de cincuenta – unidos por una calle por la que circulan los Gua-guas, colectivos de dos pisos al precio de unos pocos dólares, en los que además se instruye al turista sobre el lugar. Su hotelería es de primerísimo nivel y, en general, funciona con el sistema all inclusive. A la noche, se presentan shows de baile y canto, además de espectáculos de magia y discoteca. Varadero es una de las más preciosas playas del Caribe en donde se puede disfrutar de las amplias reposeras instaladas en piletas naturales a orilla del mar.
Los Cayos son unas imperdibles islotas caribeñas. Bellas como postales. El desplazamiento hacia ellas es en sí mismo una aventura: un catamarán parte diariamente para Cayo Blanco, pudiendo almorzar a bordo; a Cayo Largo, en cambio, solamente se llega en avión. El viaje se inicia desde una combi que pasa por el hotel a la mañana y, en la pista del aeropuerto, aguarda un bimotor para realizar el viaje saboreando un “cuba libre”.  Después de la playa, un barco lleva a los turistas a bucear, pudiendo apreciar de cerca las barreras de coral y los paisajes de la Península Zapata.
Ninguna isla del Caribe puede ser comparada en cuanto a mística y carisma, visitarla cambiará su destino.~

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