eyc
Newsletter
Por favor, ingrese un email válido

San Vicente. Obra del Estudio Leone Loray, esta vivienda propone una forma diferente de hacer arquitectura en un barrio privado: adaptada al tiempo que vivimos hoy, a lo dinámico, lo estético, lo funcional y lo apurado que la vida moderna nos demanda. 

Los arquitectos  Justina Leone y Gastón Loray son los autores de esta impactante casa que compartimos en esta nota. El tiempo como motor de la idea ha sido una de las premisas constructivas: poder desarrollar la vivienda en la mitad del tiempo que lleva con otro sistema. Lo económico fue otro de los patrones que motivaron esta construcción: los profesionales a cargo analizaron que con un 30 a 35% menos de presupuesto se podía llevar a cabo un mismo proyecto con la misma calidad que el sistema tradicional.
Así fue como el Estudio adoptó el desafío de proyectar la obra a partir de las restricciones físicas y las particularidades de los contenedores. “Nos planteamos hacer arquitectura con contenedores con la directriz que siempre, un buen proyecto debe sobrevivir el paso del tiempo. Así fue como pretendimos intervenir sobre un modelo conceptual, interactuar con la sustentabilidad y resolver de manera modular e industrializada, a través de arquitectura y diseño, una vivienda. El poder reutilizar estos “tachos” y poder resolver la máquina de habitar, como llamaba Le Corbusier a LA CASA, fue un gran lineamiento de por qué con contenedores y no con otro sistema constructivo, que también sea económico y rápido”, explican los arquitectos.

 
Proyectualmente, se buscó poder satisfacer las mismas necesidades habitacionales y el mismo confort que se ofrece en las obras de sistema tradicional. En este sentido, un contenedor en sí mismo ofrece una ecuación simple: piso + techo + paredes = 1 espacio (que permite lograr una buena condición habitable). “Todo se puede con contenedores, pero siempre respetando su esencia”, explican los arquitectos.
Así fue como decidieron que para una casa con un programa tradicional de tres dormitorios, dos baños completos, un toilette, un living comedor, una cocina, un espacio de galería con parrilla, cochera y lavadero, la solución serían 7 contenedores, más recortes (que lejos de ser desperdicio, fueron aprovechados siendo gran parte del proyecto). 
Durante la obra se volvió siempre a la idea inicial, pensando en lo dinámico del vivir hoy y en las posibilidades de desafiar el tiempo. Fueron cinco meses de obra completa para resolver 210 m² cubiertos y 70 m² semicubiertos; todo en contenedores. Únicamente se utilizó ladrillo para la parrilla y el lavadero. 
En cuanto al programa, la casa se proyectó en dos plantas para explorar al máximo las posibilidades del sistema y también las vistas del terreno.
En la planta baja se despliega el sector social de la casa, más un escritorio que permite la relación con  el resto de la casa y la independencia de este ambiente respectivamente. Todos estos espacios quedaron resueltos con tres contenedores; dos apareados por completo y un partido en dos mitades, para albergar la cocina por un lado, y el estudio por el otro.
Una espina de circulación permite recorrer la casa de punta a punta. También se generó el espacio de cochera y quincho semicubierto, logrado por los contenedores de planta alta que “vuelan” sobre el nivel inferior. 
Asimismo, se reutilizaron las chapas que se cortaron para generar el espacio de acceso en doble altura, la circulación vertical y la vinculación espacial entre las dos alas que sectorizan la planta alta. En tanto, las puertas principal y secundaria también se resolvieron con retazos de chapa, y se fabricaron de modo que logren mimetizarse y se pierdan entre el total del contenedor. 
El sector privado de la vivienda que se proyectó en la planta alta se realizó con cuatro contenedores. En dos de ellos, apareados, se resolvió la habitación principal, con el baño y el vestidor. Se trabajaron los módulos de manera tal de generar un vacío que vuele sobre el acceso y que permitiera generar un parasol que resguarde la privacidad y sombra que un dormitorio necesita. Hacia el otro lado del puente se encuentran dos dormitorios con un baño compartido, más un lugar de juegos para niños que se proyectaron en los dos contenedores restantes. 
El verde del terreno y del entorno se reforzó constantemente, en donde se pueda respirar ese aire de libertad y amplitud, logrando espacios fluidos y amplios en exterior e interior. Muchos vanos fueron respetando el módulo “casi cuadrado” que da cada extremo del contenedor, intensificando así la impronta tan particular que tienen.
El asombro por la espacialidad lograda es indiscutible en este proyecto del Estudio Leone Loray que tiene protagonistas indiscutidos: 7 Contenedores, 1 Casa. 

Fotos: cedidas por el estudio

[ INFORMACIÓN ]
Proyecto: Vivienda unifamiliar
Ubicación: San Vicente, Buenos Aires 
Sup. terreno: 2360 m². 
Sup. construida: 210 m² y 70 m² semicubiertos 

[ PROYECTO ]
Leone Loray Estudio. Arq. Justina Leone | Gastón Loray
www.leonelorayarquitectos.com.ar
Amaneceres office. Mariano Castex 3489. Canning
Tel: (54) (11) 1533731843 | (54) (0221) 5525631


Suscribite a nuestro newsletter y recibí noticias de arquitectura y decoración

Por favor, ingrese un email válido
Arquitectura y decoración

datafiscalTel. 0800.666.0983
+54.0221.483-0074
Fax: +54.0221.422-5938
Av. 19 #668, Torre 1 PB (B1900TQM)
La Plata, Buenos Aires, Argentina