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¿Acaso el mosaiquismo sea algo así como unificar pedacitos? ¿Se trata de una técnica que se vale de un lenguaje expresivo que descubre nuestra capacidad artística? ¿Es una maravillosa disciplina que nos permite amalgamar infinitas mixturas? El mosaico es esto y mucho más.

Hebe Liz Schweistein es escritora y mosaiquista; en su taller, realiza trabajos de mosaico veneciano, creaciones artísticas con un estilo que lleva su nombre impreso.
Las venecitas están hechas de material vítreo de alta resistencia que se hornea a altísimas temperaturas, más de 1400 grados, confiriéndole la cualidad de no alterar su color y tener excelente resistencia.
Desde la decoración resulta un elemento único y diferenciador: tiene una paleta de 40 colores que incluye desde los colores primarios hasta las tonalidades menos comunes y veteadas. Esta aptitud permite variar los porcentajes de las mezclas, hacer combinaciones, guardas y dibujos que personalizan el diseño. De esta forma se trabaja con mosaicos venecianos, casi con la misma libertad que con la pintura.
También se utilizan azulejos, baldosas, mosaicos, cerámicos troceados para arribar a una técnica que se denomina trencadis, que de magnífica forma expresa Antoni Gaudí, el genio catalán cuya obra es de una superlativa creatividad.
Cuando de crear se trata, el mosaiquismo se hace espacio para entrar con toda su potencia, luz y color en el lugar de la imaginación: en un piso, una pared interior o exterior, la decoración es diseño y también arte.
“Un árbol, un banco, un piso, pueden ser sólo eso: tan sólo un sitio o un instante. La quieta postal que pasa inadvertida porque carece de vida ante la mirada indiferente de quien sigue su andar sin que le provoquemos nada. ¿Acaso una ciudad no se construye con lugares en vez de territorios? ¿No se vive en cada momento y en cada parte?
Construir un barrio, una ciudad para darle carácter e identidad es una tarea de todos.
Que el paisaje urbano sea un lugar felizmente habitable depende del aporte individual que se hace colectivo de ese espacio público que debemos ocupar. Porque es nuestro en la medida que lo hacemos propio, formando parte de nuestra forma de ser.”


Así describe su trabajo Hebe Liz Schweistein, desde un lugar lleno de arte y magia, en el que hay en la vereda eso: un árbol, un banco, un piso hecho por ella con la técnica de mosaico, donde el sol tiene los colores del mar.
Una esquina: Aristóbulo del Valle y Tucumán en Quilmes, nos invita a detenernos para pensar ¿por qué no? Nuestro barrio es el mejor lugar. Un lugar que llama, como antes, a tomar mate en la vereda, charlar con el vecino. Aspirar a tener el mejor paisaje: el compartirlo.~
En el marco de la celebración del día de los Derechos Humanos del 2 a 12 de diciembre en la Universidad Nacional de Quilmes, Hebe Liz Schweistein presentará su obra “Un mundo donde quepan todos los mundos” junto con obras de alumnos de su taller Armartemosaicos.

Fuente: Hebe Liz Schweistein / Fotos: Sofía De Stefano
www.armartemosaicos.com

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