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Mar de las Pampas. Obra del estudio a cargo del Arquitecto Carlos Antonio Schifano, esta vivienda es el fruto de una escucha atenta a los gustos de los propietarios con la vista puesta en las peculiaridades del entorno. Dos variables con las que el arquitecto consigue hacer la diferencia.

Residencia permanente, lugar de trabajo y también de estudio; todo esto requería la familia -compuesta por un matrimonio y dos hijos jóvenes- que se constituyó en legítima propietaria y co-creadora, de la mano del arquitecto Carlos Antonio Schifano, de esta vivienda de lujo cuyo porte se destaca en el paisaje de Mar de las Pampas.
El bosque de la exclusiva localidad balnearia es de una belleza casi irreal, como de cuento de hadas y, como se sabe, en estos cuentos si hay bosque, hay palacio. De manera que esta casa de reminiscencias palaciegas parece allí indispensable. Una inserción precisa, potente y leal al contexto, tanto que los trazos escultóricos se relajan, como subyugados por la vecindad del mar.


Decimos que la familia co-creó con el estudio de arquitectura porque a los requerimientos mencionados arriba –descontada la razonable exigencia de funcionalidad- agregó el deseo, particular, propio, de que la vivienda proyectase cierto aire de formalidad.
La capacidad del arquitecto de conceder ese deseo, infrecuente hoy –la moda es lo informal - encauzada por la premisa de integración al ambiente dio como resultado la grandiosa y a la vez sencilla vivienda que usted ve.
Implantada en un lote de esquina, con verde hacia ambas calles, cuenta con 270 m² de superficie cubierta repartidos en dos plantas. En la fachada, el entarimado y el arco de medio punto que da forma al volumen central saliente, enfatizan la entrada principal, principesca. El mismo volumen genera en la planta alta el coqueto balcón con barandas de hierro. A uno de sus lados se ven ventanas en arco; al otro, rectas.
La estructura clásica se transfigura gracias a la iluminación, al techo de madera tan lustrosa como la de puerta con sus pulidos picaportes metálicos, a lo intacto del revestimiento texturado.
La distribución, acendradamente funcional, alienta la misma idea de que la sensibilidad y el gusto –en este caso por lo clásico- renovado de acuerdo a los preceptos de la arquitectura moderna (que se supone deja de lado lo singular) pueden originar imprevistas soluciones a los problemas derivados del choque entre los modos de habitar y la estandarización de la vivienda.
De acuerdo a un claro eje longitudinal, a un lado de la puerta de entrada se ubica la cochera -que a su vez contiene la parrilla, el lavadero, un baño y cocina-. La puerta se abre al estar-comedor-cocina, que hacia la contrafachada se extiende un deck dándole continuidad al espacio gracias a los paños vidriados.
El área social articula también con los dos estudios (uno para la pareja y el otro para los jóvenes) separados por un baño completo con antecámara.
La escalera que invita a la planta alta se ha resuelto en un volumen independiente, aprovechando su bajo para generar un guardarropas. Desemboca en un hall distribuidor que, en el extremo más próximo al ascenso penetra en la suite principal con vestidor y baño compartimentado. Luego se dilata, balconea sobre el estar-comedor y persevera hasta la otra punta de la casa en la que se hallan las habitaciones de los hijos. Dado su encuadre independiente, con un toilette común desde el que se accede al cuarto de baño, las habitaciones introducen la variable de una convivencia en familia que no va en desmedro de la libertad y la privacidad.
En cuanto a la decoración, se afianza en el mismo eclecticismo honesto que anima el proyecto. Los pisos de fulgurante porcelanato, los cielorrasos de madera y las paredes restañadas en off-white se acoplan a la amplitud de los ambientes para ensamblar sin problema épocas y modas.
Así, la cocina ultramoderna prodiga su brillo sobre las primorosas sillas de estilo que rodean la mesa del comedor, mientras el estar es tributario de un difícil grado cero y el hogar de hierro sobre la pared revestida en piedra reenvía en cambio a lo campestre.
Obediente a un concierto de voluntades –la del cliente, la del entorno, la del arquitecto- esta casa encarna la diferencia entre aceptar y proponer.

Fotos: Diego Medina
Texto: Soledad Franco

[ INFORMACIÓN ]
Tipo de proyecto: Vivienda unifamiliar
Ubicación: Mar de las Pampas. Buenos Aires
Superficie del terreno: 675 m²
Superficie construida: 270 m²
Año: 2014/15

[ PROYECTO Y DIRECCIÓN ]
Arq. Carlos A. Schifano
Carlos Gesell y José Hernández.
Mar de las Pampas
(02255) 45-0641
www.casconstrucciones.com.ar

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